martes, 11 de enero de 2011

La tesis de doctorado y yo

Tengo 25 años, soy peruana, vivo en París. Creo que la descripción que tenía de mí misma era bastante sencilla hasta hace poco. Desde hace oficialmente tres semanas, he empezado oficialmente mi doctorado. No es orgullo lo que siento, ni vanidad. Es estupor. Cada vez que recuerdo que debo integrar el doctorado a la definición que tengo de mi propio yo, me planteo todo un problema metafísico. Rossy War cantaba "no lo puedo creer"... la verdad Rossy, yo tampoco lo puedo creer.  

Durante todos mis estudios de pregrado, me dije « el doctorado es para después ». Durante la Maestría, me dije « el doctorado es para después » y también « el  doctorado no es para mí » o « el doctorado no soy yo » o muy frecuentemente « ya se verá ».


Y aquí estoy, con mi maestría terminada hace sólo algunos meses,  y empezando un doctorado en ciencias sociales por una coyuntura de eventos donde mi voluntad fue finalmente una cereza sobre la torta (ya hablaremos próximamente sobre el asunto) . Tengo un proyecto de investigación, un supervisor bastante inteligente y calificado, y sobre todo, concretamente tengo mucho, mucho, mucho que hacer.

Pero no quiero detenerme a hablar sobre mi proyecto, mi argumentación, mi tema de investigación. Antes de hacer lo que tengo que hacer, quiero convencerme y convencerlos de mis motivaciones concretas y hacerle espacio en mi discurso a este doctorado que según dicen las guías, libros, blogs, va a cambiar mi vida.

Confieso que nunca he sido un ratón de biblioteca. Tengo un currículum bastante decente, y siempre me he recatado a ser una estudiante cumplida. No me he atrevido a publicar un artículo, fundar una revista estudiantil, hacer de mi universidad mi segunda casa. Hoy analizando mi vida de estudiante, creo que ha sido por la mezcla de dos factores.

El primer factor es el sistema estudiantil francés donde he estudiado. Dicen que Francia es un país pesimista y yo empiezo a sentirme tremendamente aculturada. En Francia hay muchísimos doctores, y muchos de los doctores son pesimistas porque no consiguen trabajo. El trabajo académico serio empieza con o hasta después del doctorado.  El reconocimiento creo que no llega nunca. Existe una gran distancia entre los profesores y los estudiantes, que se recatan a tomar notas, preguntar y redactar.  

El  segundo factor es que soy estudiante extranjera. He trabajado durante toda mi carrera universitaria a medio tiempo para pagarme la vida y los estudios en el primer mundo, yo que vengo del tercer mundo y que llegué por otra concurrencia de eventos milagrosos. He tenido uno de mis hemisferios  cerebrales ocupado parmanentemente en mi casa, mi refrigerador, mi lámpara, mi cuenta bancaria. 
El resultado de ello es que académicamente parezco una zombie que no se concentra ciegamente en su investigación.  Y algo que empiezo a entender es que los que no parecen obsesionados por su investigación son bastante reprimidos y socialmente sancionados en el medio académico.

Estos días tengo que terminar una versión documentada de mi proyecto de tesis. La semana pasada estuve enferma, tuve que quedarme en casa, en cama, descansando.  En cuanto me curé, no me sentí aliviada, sino me sentí angustiada. Angustiada porque sentí que no iba a poder escribir las 10 páginas que le faltan a mi proyecto. Sentí que no tenía nada que poner, que no iba a poder ni empezar el doctorado, y que estaba segurísima que me iba a equivocar, que iba a estar mal.

Ayer en mi trabajo me pidieron redactar un texto sobre un tema que no conozco bien.  Y pude leer la documentación, resumirla y redactar ese texto. Y me dí cuenta que he desarrollado malos hábitos académicos : miedo, estrés, angustia de la página en blanco, falta de confianza en mí misma. Todas estas dificultades no tienen nada que ver con dificultades del trabajo académico. Tienen que ver con el hecho de integrar el doctorado a mi propia identidad.

Hoy en un seminario de sociopolítica latinoamericana, hablaron sobre superar los miedos, los pánicos y las angustias que animan los inconscientes colectivos. Espero que este blog cumpla la misma función en su humilde escala individual, es decir hacerme actriz participante de mi doctorado, y hacerlo parte integrante de mi vida. Y finalmente repetirme como ya lo he hecho varias veces esta noche, que la identidad es un concepto flexible, que las personas se adaptan, y que bien puedo ser la doctorante si así lo decido, le pongo corazón, convicción y ahínco.

 ¡ Éstas son mis aventuras de estudiante de doctorado !

1 comentario: